Cambiar

Desde la ventana de mi trabajo puedo ver toda la sierra de Madrid, y muchas veces me fijo en como cambian de forma las nubes de la sierra… Y así es como terminé el otro día pensando en la manía que tenemos de querer controlar el cambio en nuestras vidas y como, sin embargo, las nubes son bellas gracias a este cambio continuo.

  • ¿Por qué tanto miedo al cambio?
  • ¿Qué ocurriría sin un día aceptases tu miedo y te sintieras libre como una nube? ¿Qué harías?

Hay un libro que me recomendó un amigo que habla sobre esto a nivel económico y laboral, y que os presento en este vídeo: ¿Qué harías si no tuvieras miedo?

El planteamiento que hace este libro se puede llevar mucho más allá, porque habla de esa emoción de la que no está de moda, se llama “miedo” y que es tan humana como tú mismo. Ante un miedo las dos respuestas biológicas que se dan son la huída o el enfrentamiento. Ambas respuestas tienen sentido en la naturaleza donde quedarse quieto o huir pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Sin embargo, la mayor parte de nuestros miedos solo tienen vida en nuestra cabeza.

A mí me gusta mucho el planteamiento que Osho hace con respecto al miedo:

En principio no hay mucha diferencia entre una persona cobarde
y una valiente. La única diferencia es que el cobarde escucha
sus miedos y se deja llevar por ellos, mientras que la
persona valiente los aparta y continúa su camino. La persona
valiente se adentra en lo desconocido a pesar de todos los miedos.

Hay miedos de todo tipo: miedo a pensar que si dejas tu trabajo porque no te gusta no encontrarás otro mejor, miedo a un no del chico o de la chica que te gusta, miedo a hablar en público, miedo a fracasar, miedo a triunfar, miedo a cambiar de ciudad, miedo a no ser capaz…en definitiva, miedo a cambiar.

El miedo como tal tiene una razón de ser y pueder ser útil puesto que te va a poner alerta ante una situación de peligro. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de esas situaciones de peligro son fantasmas y en vez de ayudar lo que consiguen es limitar nuestras acciones.

Reconocer que tenemos miedo no está de moda en una sociedad que vende a superhéroes americanos que todo lo pueden. Pero resulta que el miedo es humano, que todos tenemos miedo. Ser capaz de aceptarlo y actuar a pesar de él marcará la diferencia en tu vida y te permitirá hacer realidad tus sueños.

Así que, permítete soñar, reconoce tus miedos y lánzate a la acción.

Saber

Nos movemos en la vida amparados por creencias y convicciones que en algún momento de nuestra vida integramos en nuestra mente. Cuando venimos  al mundo llegamos sin ningún tipo de información y poco a poco nuestros padres nos van transmitiendo su manera de entender el mundo para poder sobrevivir en él.

Después los familiares cercanos,  los compañeros del colegio, los amigos del barrio, etc… nos van enseñando nuevas normas y conocimientos que nosotros hacemos nuestros. Pero, ¿estás seguro de que eso que aprendiste es válido y cierto en tu vida, y en tu momento actual?

Hace unos años yo editaba libros de Educación Plástica y Visual, y parte de mi trabajo consistía en localizar los títulos de obras de arte junto con el año de la obra y el autor. En una de las ocasiones me costó muchísimo encontrar el título de una obra y cuando lo hice lo localicé en un libro muy antiguo. Como no estaba muy convencida  de poder utilizar esa referencia pregunté a la responsable de corrección y estilo de la editorial y lo primero que me dijo fue: “¿Quién ha escrito ese libro? Cualquiera puede escribir lo que quiera y eso no significa que sea válido.” Pero yo pensé: “Está mujer está fatal, si lo pone en un libro!!”.

Pero es cierto, cualquiera puede escribir un libro y cualquiera puede decir y decirte cualquier cosa, pero, ¿en qué momento decides que eso es válido para ti?Reconquista

Cuando somos niños el poder de análisis y crítica es pequeño y nuestro mundo se ciñe a nuestros padres y a los amigos de guardería. Después puede que sea la presión social la que anime a seguir una  moda,  a comportarse de una manera determinada, estudiar una  carrera y no otra, u otras mil cosas que no están alineadas contigo mismo. Y es así como vamos construyendo nuestro mundo, porque en algún momento de nuestra vida otorgamos el poder a otros para transmitirnos su verdad. Verdad que puede no encajar con nuestra propia verdad.

Así que, ese mapa puede estar equivocado o no ser válido para nosotros, o incluso puede tener sentido en un momento dado de nuestra vida y no en otro. Sino párate a pensar por un momento en la cantidad de cambios que ha habido a lo largo de la historia en los mapas del mundo. Si los mapas cartográficos se revisan, ¿por qué no revisar nuestros propios mapas mentales?

El caso es que muchas de las creencias con las que funcionamos se colaron en nuestra mente sin ningún tipo de filtro y puede ser interesante revisar eso que un día nos enseñaros o nos dijeron y que nosotros decidimos convertirlo en verdad, para actualizarlo o deshecharlo, si fuera necesario, y configurar un nuevo mapa que nos permita ser más, nosotros mismos y vivir más plenamente el presente.

Aprendizaje

Ayer estaba viendo una conferencia sobre nuevos modelos educativos cuando un planteamiento me llamo la atención: «Dejar que el aprendizaje ocurra». Posiblemente esto que voy a explicar pueda ser obvio, pero es muy tentador utilizar otros recursos para enseñar y hacer uso de clases magistrales.

Cuando alguien se enfrenta a una dificultad o un problema es muy fácil darle la solución desde fuera, convirtiéndote en un «solucionador» de problemas y creando una dependencia de esa persona hacia tí. Sin embargo, este método no lleva a un aprendizaje real y profundo, a una resolución propia y real de la cuestión.

Esto es muy fácil de ver en el sistema educativo español donde se recurre a clases magistrales para meter el conocimiento en las cabezas de nuestros niños y jóvenes. Pero el resultado de esto es que el aprendizaje no es significativo, al poco tiempo estos conocimientos terminan diluyéndose. Si no haz la prueba, ¿de qué cosas te acuerdas de tu paso por el colegio? ¿Qué recuerdas de las clases magistrales dadas por tus profesores? Poco o muy poco, seguramente.

Sin duda para que una aprendizaje, tanto vital como intelectual, sea significativo tiene que tener su base en dos elementos: curiosidad y dirección.

Comenzaré hablando de la dirección, es decir, el para qué. Y este «para qué» puede plantearse a distintos niveles: objetivos inmediatos, objetivos vitales, objetivos transcendentales,… ¿Para qué estudio matemáticas? ¿Para qué necesito saberme los ríos de Europa? ¿Para qué quiero ganar más dinero? Cuando esta respuesta tiene sentido y está alineada en su nivel, con los objetivos vitales de cada uno, el aprendizaje fluirá será significativo.

El otro punto al que me quiero referir es la curiosidad. Esta curiosidad  es innata al ser humano. Si os fijáis en un niño su mirada es curiosa, y todo le asombra. Para él todo es nuevo y maravilloso; todo un descubrimiento, está sediento de aprender. La cuestión es que cuando crecemos perdemos esa curiosidad porque pensamos que  todo es lo mismo y que ya lo sabemos todo…Sin embargo hay mil formas de ver el mundo y maravillarse de cada cosa que se nos presenta en la vida.

Así que considero que dar respuesta y soluciones no es la forma de despertar esa curiosidad. Yo abogo más a hacer buenas preguntas; preguntas que lleven a nuevos cuestionamientos, a la investigación. Esas preguntas darán como resultado respuestas que realmente podremos integrar en nuestra vida y harán que el aprendizaje sea realmente significativo y útil. Y yo creo que este debiera ser el modus operanti de profesores, coaches, padres, formadores…Ser facilitadores del aprendizaje a través de buenas preguntas, porque el aprendizaje siempre sucederá hagamos lo que hagamos, pero cómo lo hagamos es otra cuestión.

Aquí os dejo el vídeo de la conferencia que ví. Habla sobre un cambio en el paradigma de la educación y del conocimiento. Con el que se puede estar de acuerdo o no, pero pone sobre la mesa buenas preguntas.

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Aprender de nuevo

La vida es un continuo ir y venir de las experiencias y personas con las que aprender y compartir. Si queremos pasar página sin cerrar bien el capítulo,  aquello que  queda por aprender se presentará de nuevo en tu camino, porque el pasado siempre vuelve para mostrarte lo que no aprendiste en su día.

Una vez un compañero de facultad me comentó que la vida hay etapas que hay que ir pasando y superando;  y  que nunca hay volver a atrás. Y estoy de acuerdo con él en que en la vida hay etapas que hay que vivir y descubrir, disfrutando de las cosas que nos ofrece.

Pero creo que de cada etapa debemos rescatar el aprendizaje que se ha realizado. No se puede hacer borrón y cuenta nueva, porque estamos hechos a partir de las experiencias vividas y tratar de ignorar esto no es real. Yo prefiero rescatar todo lo bueno, todo lo que aprendí de mi pasado para utilizarlo en mi presente.

Así las personas que aparecen en nuestra vida, bien sea de forma puntual o bien durante un periodo de tiempo más largo, están ahí para enseñarnos algo. En ocasiones es la muerte la que fuerza esa separación, en otras son simplemente las distintidas elecciones que cada uno realiza en la vida. Sin embargo su presencia nos cambió y nos hizo ver la vida de otra forma. Esta separación puede resultar dolorosa si la vivimos como una ruptura, pero para mí es mejor pensar que estuvo allí para algo y que puedo rescatar cuando quiera esos encuentros y esos aprendizajes, y de esa forma estas personas no se hirán del todo de mi vida

Por eso, pongo de manifiesto la importancia y la obligación de cada uno de nosotros en apreciar los encuentros y las experiencias de cada día.

Y puede incluso que aquellas personas que en su día se speraron de tí (amigos de la infancia, del instituto, de la Universidad, novios, novias…) vuelvan de nuevo a aparecer en tu vida. Porque puede ser que esa separación fuera necesaria para el desarrollo de las dos partes. Y puede ser, incluso, que ese reencuentro solo sirva para mostrarte tu evolución.

Así que no pierdas ninguna oportunidad de aprender. Hay muchos maestros dispuestos a ayudarte en tu camino.

Estad atentos el pasado puede hacerse presente en cualquier momento, y si no ved este precioso vídeo  del reencuentro entre Marina Abramović e Ulay.

 

Mi abuela decía que «Es de bien nacida ser agradecida«, así que esta primera entrada la quiero dedicar a dar las gracias a todas las personas que me han acompañado en estos últimos años y que me dado luz cuando yo no la tenía. Estas personas saben muy bien quienes son, pero algunas de ellas me gustaría nombrarlas de forma especial. Y aunque las palabras se quedarán muy cortas con respecto a todo lo que hemos compartido, sí me gustaría hacer un guiño a cada una de ellas.

Comenzaré, en primer lugar, con mi abuela porque ella fue el punto de partida a través del cual muchas cosas que llegaron a mi vida. Por todo lo que me enseñaste que cuando estabas conmigo y todo lo que me dejaste cuando te fuiste, te estaré siempre agradecida.

En el 16 de Febrero de 2005 mi abuela murió, dos meses más tarde yo entraba en crisis, todo mi mundo se descolocaba o más bien ya estaba descolocado y yo me empezaba a enterar. En menos de dos meses adelgacé casi seis kilos, prácticamente no comía, y justo me venía para poder seguir trabajando. En aquel momento tenía todos los elementos para poner la etiqueta de «depresión» a eso que me estaba pasando. Sin embargo mirando hacia atrás esa descripción no se ayusta del todo a la realidad, fue más bien una crisis existencial y de identidad acompañada de una depresión por el duelo de mi abuela. Todo ese caos me ha permitido rehacerme y encontrarme.

Pero claro, yo en aquel momento no estaba en condiciones de valorar y entender nada, así que como siempre que las cosas no van bien aparecen en mi vida angelitos que me tienden su mano.

Recuerdo como en aquellos tiempos mis amigos me preguntaban que si me pasaba algo, y yo les respondía como si ellos estuvieran locos, que no me pasaba nada. Hasta que un día me fui a levantar de la cama y no pude, no tenía fuerzas. Ese día pensé que igual sí necesitaba ayuda. Le pedí entonces a Oscar que me localizará a alguien profesional que me pudiera ayudar, y muy eficazmente me dio el teléfono de Dana. Gracias por ese teléfono, Oscar.

Así fue como conocí a mi maestra, quien en mis momentos de mayor oscuridad me guió y me mostró el camino para poder salir de donde estaba. Fue y es, mi referente y quien ha sabido y sabe recolocarme en mi sitio. A ella le debo mucho, le debo un renacer. Gracias, Dana.

En ese tiempo también hubo más personas importantes. Recuerdo como mi amiga Mar, me acompañaba a Madrid, cuando iba ver a Dana y me decía que no le importaba, que total le pillaba casi de paso ir a Sol (y en este caso el casi es importante porque ella vivía en Fuenlabrada y trabajábamos en Boadilla de Monte) y de paso creo que no le pillaba mucho. Todo para que no estuviera sola. Gracias por esto y mil cosas más, Mar.

Y luego está mi siempre amiga Esther, que ha sabido aguantarme día tras día, mis días malos y mis días peores, con la paciencia del santo Job… ¡Qué paciencia la tuya!! Y de quien he aprendido también tanto. Como anécdota comentaré como la conocí. Fue uno de sus primeros días de trabajo, a finales de octubre, eran las ocho de la mañana, nos bajábamos del autobús, y con el frío que hacía no se le ocurrió otra cosa que pararse a mirar una hoja que se había caído de un árbol “porque era muy bonita”. Pues así es ella, siempre fijándose en lo bueno de las personas y de la vida, aunque el viento, a veces, sople en su contra…Gracias, Esther.

En este periplo un día mi querida Dana me sugirió que fuera a un taller de seducción, y allí es donde conocí a Luis (en realidad ya habíamos hablado antes pero yo todavía no era muy consciente). Después de este fin de semana, me enganché a sus clases de teatro, y esto me permitió experimentar y probar sobre el escenario mis avances en la vida, además de comenzar a disfrutar. Allí también conocí a grandes amigos y personas que me dieron una perspectiva nueva de la vida; pero sobretodo y fundamentalmente, se fraguó una gran amistad. Luis, con su cariño y su confianza, me ha ayudado a que me re-conociera y a que me adentrara de nuevo la vida. Hoy estoy orgullosa y encantada de poder compartir su amistad y tenerlo como otro referente en mi vida. Gracias, Luis.

Ya para finalizar, que esto se está haciendo ya un poco largo, quiero dar las gracias a las dos personas más importantes de mi historia, con quien realmente empezó todo, son mis padres. Ellos me dieron el regalo de la vida para que experimentara y disfrutara con todo lo que nos ofrece el mundo. Gracias por ello.

Y como creo que de toda esta experiencia he aprendido algo, pues ahora me gustaría compartirlo con otras personas, y de ahí la razón de ser de este blog, esas pequeñas cosas de la vida vistas con mi nueva perspectiva. Espero que os guste.