Almudena de Andrés. Amistad

Hay quien dice que pertenecemos al lugar en el que hemos nacido. Otros dicen que al lugar dónde se vive, y otros al lugar donde se muere. Sin embargo, yo estoy convencida que pertenecemos a todos los lugares donde hemos amado y donde hemos compartido algo importante de nuestra vida. En esos sitios siempre quedará nuestro recuerdo, nuestras risas, nuestras tristezas y alegrías, en definitiva nuestra esencia.

Almudena de Andrés. Isar. Burgos

Isar. Burgos

Pero no es a un lugar concreto donde se pertenece,  pertenecemos al corazón de las persona que hemos amado y que nos han amado. Puede que pasen los años o incluso que las distancias que nos separen sean grandes, pero esos momentos compartidos hicieron que todo fuera distinto. Esos momentos contribuyeron a crear tu historia personal y ser quien hoy eres; así como tu contribuistes a la historia de los que se cruzaron en tu camino.

Cada uno de nosotros somos únicos y lo que aportamos, solo lo podemos aportar nosotros, ninguna otra persona más. Por ello tenemos la responsabilidad de compartir aquello que realmente somos y vivir de manera auténtica.

Otra de las cosas de las que estoy convencida, y cada día más, es que las personas que aparecen en tu vida no lo hacen por casualidad. Todo tiene una razón y, a pesar de que algunas personas pueden hacernos sufrir, el aprendizaje que de eso extraemos es para  nuestro bien superior. Por ello estamos en la obligación de agradecer a todo aquel que se cruza en nuestra vida por aquello que nos ha dado o por aquello que nos ha permitido aprender.

Hay gente que pasa por nuestra vida un instante y nos deja una gran huella; otros nos acompañan en el viaje por más tiempo; y otros estarán con nosotros toda lavida. Todos y cada uno de ellos son indispensables para tu desarrollo como persona, cada uno en una proporción distinta, y como si de una receta se tratara todos los ingredientes son fundamentales para que el guiso quede rico, sin ellos tu vida no sería la misma.

Pertenecemos a nuestros amigos, a nuestros hijos, a nuestro esposo o esposa, a nuestra familia…

Y es que Almudena de Andrés. Llaveexisten unos lazos de una naturaleza especial: la familia. Puede que algunas veces sientas que la familia es un incordio pero son unos lazos fundamentales que siempre, pase lo que pase, te acompañaran. En primer lugar, tu padre y tu madre te dieron la vida, y solo por eso les debemos agradecimiento. Además, los lazos familiares son los primeros que establecemos en nuestra vida y son la llave de nuestro desarrollo y nuestra manera de ser.

Y aunque exista una distancia cuando algo pasa en una familia resuena en todos los miembros de una manera especial, algo nos toca el alma; porque la familia es parte de nosotros y nosotros parte de ella. Si es una alegría todos nos alegramos de alguna forma, si es un pérdida todo el sistema familiar lo siente como suyo, porque existe una conexión especial que va más allá de la distancia.

Almudena de Andrés. AmistadLuego están los amigos, son la familia elegida, con los que establecemos lazos de afecto de manera consciente, y son el reflejo de nuestra esencia. Resonamos con ellos y es por eso por lo que nos sentimos próximos, compartimos valores, compromisos, manera de entender el mundo, y esto hace que queramos estar cerca los unos de los otros, acompañándolos en los buenos y en los malos momentos. Y en las actualidad, donde las familias son más cortas que la generación anterior, los amigos se han convertido en una apoyo fundametal con los que compartir tiempo y experiencias.

Todos ellos, la familia y los amigos, nos proporcionan un sentido de pertenencia, que es vital para nuestro desarrollo como personas y hacen que la vida tenga una razón de ser: el amor.

Nacemos del amor, con el único propósito de amar.

Dedicado a mi tío Abi de Zambia (D.E.P.), a mi tía Gertrude y a mi prima Irene.
Desde la distancia os sentimos cerca.

2 comentarios
  1. Luis Fernando Martínez
    Luis Fernando Martínez Dice:

    Me identifico plenamente con todo lo que se dice en el escrito. Para mí, España en general y Madrid en particular, se volvieron mi segundo hogar cuando estuve viviendo ahí con mi pareja, en el barrio de la Latina, por un año. Conocí amigos entrañables como Luis Dorrego o José Manuel Lucia Mejía. El primero me enseñó cosas maravillosas a través de sus talleres y se forjó entre nosotros una bella amistad que aún perdura a través de la distancia y el tiempo, el segundo, fue un apoyo invaluable que nos ayudó a resolver muchos asuntos logísticos al ser dos extranjeros en tierra ajena.
    Y no fueron los únicos afectos que nacieron en aquella época, también la gente del barrio como el Paleto de Cuenca y su mujer Maribis, en el mercado de La Paloma, y varios más de nuestros dependientes de dicho lugar y otros más en el bar San Bruno, los restaurantes y cervecerías de la calle Toledo o de la Plaza de San Andrés, de la zona del Rastro o de la Plaza Mayor por mencionar sólo algunos. Todos gente amable y sencilla que nos permitieron disfrutar de una estancia agradable y tranquila (No así al policía madrileña y sus burocracias que se empeñaron en hacérnosla un tanto complicada). Sin embargo, en España, como en cualquier lugar del mundo, por cada puerta que se cerraba otra (por lo menos) , se abría.
    Regresar a México y dejar de ver coridianamente esos lugares y a esa gente, fue triste, pero hoy, es una gran alegría cuando los recuerdo o cuando he tenido la oportunidad de regresar a visitarlos. Siempre es una ilusión pensar en regresar a aquellas tierras, volver a recorrer sus parajes y comer su deliciosa comida acompañada de un exquisito vino.
    Si, yo soy mexicano y amo mi país, sus tradiciones, su historia y a su gente, pero también soy español, y no por lo que traigo en la sangre gracias a mis ancestros, o no sólo por eso, si no por el cariño y lo construido desde mi propia experiencia al vivir ahí y al haber creado amigos entrañables, casi casi hermanos. España y los españoles son para mí mi casa y mi familia adoptiva.
    Nunca más volveré a ser totalmente de aquí o de allá.

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    • Almudena
      Almudena Dice:

      Muchas gracias Luis Fernando por tu comentario. Yo creo que cuanto más se viaja y más se conoce, te conviertes en ciudadano del mundo. Terminas encontrando aquello que une a las personas y no aquello que las separa.
      Te deseo un buen viaje.

      Responder

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