Mindfulness para sobrevivir a la Navidad o como respirar un poco de tranquilidad.

El Black Friday, el Ciber Monday y el alumbrado de las luces han dado el pistoletazo de salida para las Fiestas de Navidad. La locura de las compras, los regalos y las mil y una cenas y comidas se ha puesto en marcha. Es como si estuviéramos esperando estas fechas para comprar y juntarnos con la gente que queremos.

Pero para aguantar el ritmo de tanta compra, tanta celebración y tanta actividad social, hay que estar en forma; y no solo me refiero a estar en forma físicamente, si no también a estarlo emocionalmente.

Y aunque las celebraciones y los encuentros vayan acompañados de alegría, podemos caer ella boragine de las prisas y el estar rodeados de ruido, luces y alejados de nuestra propia esencia y la esencia de la propia Navidad.

Así que voy a proponer algunas ideas basadas en Mindfulness para superar estas fiestas y hacerlo desde la serenidad y el equilibrio.

1. Date un respiro

En el sentido literal de la palabra. Dedica un tiempo a sentarte y respirar. Notar como estás respirando y enfocar tu mente simplemente en el hecho de respirar. Tu mente se calmará y también lo hará tu cuerpo.

2. Pasar un rato en la naturaleza

Date un respiro y busca algún momento al día en el que pasear por alguna zona con árboles, algún parque o algún bulevar, o si estas cerca de la playa acercarte a pasear por ella. Cuando estés allí, párate y lleva tu atención a los colores de los árboles, de las hojas caídas, de las zonas verdes, los colores del mar, … notando los distintos matices.     

Puedes aprovechar estos minutos y  tomar conciencia de cómo estás respirando y notar cuál es el ritmo de tu respiración. Notando como el aire entra y como el aire sale de tus pulmones. 

3. Buscar la belleza en los pequeños detalles

También te invito a que busques pequeños detalles que sean bellos. No grandes cosas, sino pequeños adornos que puedas rescatar dentro de tanta variedad: una luz, una adorno de un árbol, un cártel…

 4. Un tiempo para ti

Dedicar un tiempo para ti, cinco minutos pueden ser suficientes. Te invito a que centres tu atención en una vela o en un objeto y que mantengas el foco de tu mente en esa luz o ese objeto. Y si lo haces al final del día, aprovecha el momento para dar las gracias por las cosas bonitas que hayas podido apreciar a lo largo del día.

Estoy segura que con estos pequeños consejos podrás rebajar el ruido que nos rodeará y que nos alegrará durante estos días.

Y si te animas, comparte tu experiencia con nosotros.

Hace unos días hablaba con una amigo sobre ser responsable y qué significaba esto. Y me dio que pensar, así que recurrí a mirarlo con ojos de DBM (Modelado Conductal Desarrollativo) para poder responderme y responder a lo que esto significa para mí: ¿qué es esto de la responsabilidad? ¿qué implica? ¿cómo se hace la responsabilidad? ¿cuáles son los ingredientes de la responsabilidad? ¿Para qué ser responsable? 

¿Qué es la responsabilidad?

Si nos centramos en la palabra responsabilidad en sí misma, responsabilidad implica “responder con habilidad”, dar respuesta a lo que se nos presenta en la vida con los recursos que tenemos para así solucionar o dar respuesta de la mejor manera posible a las cuestiones que se nos presenten.

Es por ello que en algunas empresas se designa a una personas con el cargo de “Responsable de compras” “Responsable de comunicación”… Y se espera que estas personas sean capaces de resolver de la mejor manera posible los retos que se les adjudican. Pero, ¿pero esto quiere decir que las personas que no tienen esa denominación sean menos responsables? Entiendo que no, puesto que todos deberíamos dar siempre la mejor respuesta, más allá de lo que implique un nombre. 

La responsabilidad, la capacidad de responder de manera habilidosa ante una situación, va más allá del cargo, puesto que todos podemos y debemos responder de la mejor manera posible. Así que, a priori, todos deberíamos ser responsables de lo que hacemos.

 

 

Ingredientes de la responsabilidad o cómo hacer la responsabilidad

Por otro lado, hay quien dice, como mi amigo, que no quiere tener más responsabilidades… Y aquí aparece otro ingrediente de la responsabilidad, y creo que es fundamental, que es la libertad. ¿La responsabilidad es otorgada o elegida? ¿Qué ocurre cuando alguien te otorga “una responsabilidad” en contra de tus deseos? Me pregunto entonces si realmente esto es una responsabilidad o una carga. La responsabilidad va unida a la libertad de elección. 

Cuando no elegimos hacernos cargo de algo, ¿realmente somos responsables de esto? ¿cómo serán las respuestas que yo dé a aquello que no he elegido? Así aparecen personas que supuestamente debieran ser responsables, pero que no lo son en la práctica. Padres que no han elegido ser padres, tíos que no eligen o no quieren ser tíos, “responsables de compras” que no quieren ser responsables… Más allá de que las palabras lleven asociadas la idea de responsabilidad la responsabilidad debe ser intrínseca, elegida por uno.

Y puede que en ocasiones hayamos asumido responsabilidades de manera inconsciente, pero seguramente esas responsabilidades no lo sean realmente, sino que son cargas que funcionan están funcionando de manera inconsciente. 

Y al mismo tiempo puede haber otras que asumas sin saberlo y realmente las hagas con agrado y supongan un plus en tu vida. En la conversación que tuve con mi amigo, él me planteaba  que si yo no era responsable de mi sobrino, de mi padres, de mis amigos… Lo primero que me vino a la cabeza es que yo no era responsable de mi sobrino que para eso estaban sus padres…

Y sin embargo esto no es cierto, tan siquiera me había parado a pensarlo. La verdad es que desde el momento en que nació de alguna forma elegí amarlo y cuidarlo, fue una elección más allá de la consciencia. Dentro de mi forma de entender la vida, de mis valores, de mi manera de entender la relación tía-sobrino (sobrinos) no hay otra opción: elijo amarlo, educarlo desde mi posición de tía y darle lo mejor que pueda para que se convierta en aquello que quiera ser. Y lo mismo puedo decir de las relaciones con mis amigos, con mis padres, con mi familia y de todas las personas que quiero. No hice una elección consciente, pero de alguna manera elegí.

Así que para que una responsabilidad sea realmente tal, debe ser una elección interna, consciente e inconsciente. Cuando la elección no es de uno, que es impuesta de manera  externa, entonces hablaremos de carga.

¿Para qué ser responsables?

Como comentaba antes, ser responsables implica dar una respuesta habilidosa, así que desde este punto de vista creo que todos deberíamos ser responsables de nuestro hacer, de nuestras palabras…

Y más allá de eso, tomar conciencia de tus responsabilidades, sean las que sean, te abre la puerta de la libertad, a decidir en qué te quieres realmente involucran y así poder coger el timón de tu vida, y navegar desde la consciencia por los mares que te permitan vivir tu vida plenamente. ¿Te atreves?

Dedicado a mi amigo, un espíritu libre. Gracias por hacerme reflexionar.

Trabajar en equipo no siempre es fácil. Todos tenemos nuestra idea de cómo deben hacerse las cosas, y cuando se trabaja con otras personas reconocer que existen otras posibilidades, incluso mejores que las nuestras puede suponer una amenaza. Esto básicamente responsabilidad de nuestro ego.

Y es que el ego bien entendido es un aliado poderoso, pero también se puede convertir en un gran enemigo para nuestro desarrollo.

Te invito a hacer ahora, en este mismo momento, un pequeño ejercicio de reflexión: ¿puedes recordar la última vez que trabajando en equipo alguien no estuvo de acuerdo con tu planteamiento? ¿Qué sentiste? ¿Qué ideas vinieron a tu cabeza?

Tal vez aparecieron ideas de “Esté siempre está contra mí”, “Este no tiene ni idea de lo que está hablando” o “¿Pero qué tontería se le ha ocurrido?” o “¿Para qué habré dicho nada…? Siempre es lo mismo…” “Siempre queriendo decir la última palabra”…

¿Te suenan familiares alguna de estas frases? Cuando alguien nos lleva la contraria nuestras reacciones pueden ser muy distintas:

    • Puede que nos sintamos amenazados y la crítica la llevemos a nivel personal.
    • O puede que tratemos de ignorar esa crítica menospreciando la aportación de la otra persona.
    • O incluso que reaccionemos contraatacado a la crítica.

Sin embargo, y aunque estas reacciones puedan surgir en un primer momento de manera inconsciente, ninguna de ella nos lleva a un desarrollo ni personal ni del proyecto en el que estemos trabajando. No suman, sino que restan.

Una de las cosas más importantes que aprendí cuando me formé en Programación Neurolingüística fue que mi forma de ver el mundo no la misma que la del resto del mundo. Yo lo resumo en la frase “Mi mundo no es tu mundo”.

Esto implica la singularidad de mi forma de pensar, mi aporte personal, y al mismo tiempo pone en valor la forma de ver el mundo de otras personas. También pone de manifiesto la dificultad que tenemos a la hora de ponernos de acuerdo y coordinarnos; y a pesar de todo esto es posible, y no solo es posible, si no que también es muy enriquecedor.

Teniendo en cuenta esta visión del asunto, es totalmente lícito la expresión de los otros, estén o no estén de acuerdo con nuestros planeamientos. La crítica en sí misma, no es buena ni mala, ni es una amenaza en sí misma. Otra cosa es la interpretación que hagamos de ella, y es ahí dónde reside el punto clave a la hora de una gestión saludable de esta situación. Dicho esto, ¿qué podemos hacer con esa supuesta crítica?

Una opinión diferente a la tuya puede llevarnos a un desarrollo personal si la abordamos como elemento enriquecedor, tomándola como un reto que te ayuda a revisar tu planteamiento y enriquecerlo, como un elemento de aprendizaje. Esto en DBM (Modelado Conductual Desarrollativo) es lo que llamamos revisión de nuestros modelos. La “crítica”, y ahora la escribo entre comillas, te debe llevar a una revisión constante y retadora de tus propias creencias y planteamientos para validarlas buscando argumentos que te afiancen o bien a una revisión de los que te ayuden a mejorar, y con ello mejorar el proyecto.

Porque cuando vivimos la “crítica” como una amenaza nos sitúan en el mundo como seres inseguros y temerosos de la presencia del otro. Y es muchas veces nuestro ego mal entendido, nuestros miedos, los que nos llevan a mirar la “crítica” como una amenaza personal.

Y tal vez pienses que hay “críticas mal intencionadas”. Pues incluso esas críticas no harán más que ayudarte a colocarte en el mundo y llevarte a encontrar la seguridad en ti mismo.

Este planteamiento te va a llevar a un revisión constante de tu vida, de tu forma de estar, hacer y sentir, y en esta continua revisión estaremos en continuo movimiento para un desarrollo enriquecedor. ¿Te apuntas?

Hoy quiero aprovechar mi blog para presentaros a una de esas personas que convierten una dificultad en un reto y que a través de ello consiguen dar sentido a su vida y  a la vida de la gente que la rodea. Carmen, presidenta de la asociación “Apadrina una neurona”, es de esas personas que han apostado por vivir, por vivir plenamente, y ya me mi blog trata de cambios, cambios personales, profesionales, vitales… quería presentaros a una de esas personas que inspiran.

Y no voy a seguir hablando más de ella, os la voy a presentar, a ella y a su asociación a través de esta pequeña entrevista que muestra un poco de esa fuerza vital que tiene. Espero que os guste.

Nombre: Carmen Nevado Rey.

Carmen, háblanos un poquito sobre ti. ¿Qué es lo que te inspira en la vida? ¿Cuál es tu mayor ilusión? ¿Podrías nombrar a un héroe?

Me inspira una puesta de sol, el olor del pan recién hecho, el tañir de una campana, las rugosidades de una piedra, el sabor amargo de la granada…

Hay muchos heroes anónimos que están luchando por un mundo mejor, son maestros, que nos dan lecciones de vida. Para mí algunos de esos héroes anónimos son las personas con discapacidad, tienen mucho que aportarnos: su coraje, su lucha, sus ganas de vivir,… así nos lo muestran. Son admirables.

“Apadrina una neurona” surgió para ayudar a tu hijo, que sufre parálisis cerebral. Creo que para un padre que te digan que tu hijo tiene un problema de salud puede ser una de las cosas más difíciles de afrontar. ¿Podrías compartir qué sentiste cuándo te dieron la noticia? ¿Cuáles fueron tus primeros sentimientos?

Mi hijo se debatía entre la vida y la muerte, recuerdo una conversación que tuve con él. Me conecté con el amor puro y verdadero. Es un momento duro, cuando no sabes si tu hijo elegirá vivir o morir. Eligió vivir y aquí estoy acompañándole en el camino hacia sus sueños.

Le doy las gracias a mi hijo por elegir la VIDA. En el momento que conecté con el amor puro, mis alas empezaron a desplegarse y conecte con mi esencia.

Quiero gritarle al mundo entero, que mi hijo es diferente, pero siente igual que cualquier otra persona. Me siento libre para poder disfrutar las cosas únicas y especiales que me regala mi hijo Alex. LE DOY LAS GRACIAS POR ELLO.

Y después, ¿qué te ayudó a seguir adelante?
Confie en la vida. Sentí que era mi mision de vida y me pregunte para qué???? Y aquí estoy.

Yo personalmente no soy muy amiga de los consejos, pero te voy a pedir uno a ti. Si pudieras dar una consejo o una recomendación a los padres que acaban de recibir una noticia de este tipo, ¿qué les dirías?

Que confien en su hijo, en la vida, en ellos mismos.

Te conozco desde hace muy poco y sin embargo me parece que eres una persona con mucha fuerza. Pusiste en marcha “Apadrina una neurona”, ¿cuál es el objetivo de Apadrina? ¿Y en qué se diferencia de otras asociaciones?

Queremos dar voz a los invisibles, a los silenciados, a los olvidados, a los diferentes… Queremos sensibilizar, educar, mostrar… sin dar pena, acompañando en las diferentes capacidades, con optimismo y de manera positiva.

Este fin de semana (16 de Diciembre de 2017) habéis organizado un evento llamado “Serendipia”, ¿en qué consiste? ¿ Y cuál es el objetivo?

El objetivo es apadrinar un columpio adaptado para nuestros niños de almas especiales. Nuestro proyecto “columpios+adaptados=columpiados”.

Queremos mostrar también diferentes proyectos solidarios que hemos conocido durante nuestro camino. Un mundo mejor es posible, más justo, más solidario… hay personas que ya estan sembrando esa semilla.

¿Qué les dirías a la persona que está leyendo esto para invitarle a venir a Serendipia?

Que están invitados a sentir, a disfrutar, a dejarse llevar… Cuando algo inesperado llega a tu vida, deja que la magia suceda.

Y para terminar, ¿qué lema guiarán tus pasos el próximo año?
SENTIR , SENTIR Y SENTIR

 

Y aquí os dejo el enlace de la asociación para que podáis descubrir más de este proyecto lleno de sueños y lleno de vida: www.apadrinaunaneurona.org

Cuando oímos hablar de conflicto solemos asociarlo a “problema” y la reacción ante esto suele ser un tembleque de piernas… Y muchas veces en vez de afrontar la situación de conflicto evitamos la situación, metemos la cabeza debajo del suelo como si fuéramos avestruces o salimos corriendo, en vez de ver una oportunidad de desarrollo. Esto no es más que el resultado del miedo.

Pero antes de todo, ¿qué es un conflicto? ¿Qué se entiende por conflicto? En muchas ocasiones, como decía antes, se asocia la palabra conflicto a problema, a algo desagradable ante una situación en la que alguien no está de acuerdo con nuestra forma de pensar o de actuar.

Pero me gustaría incluir algunas distinciones antes de continuar, para que un conflicto sea tal, las posiciones de las dos personas deben ser contrarias y deben situarse en el mismo nivel. Por ejemplo, una persona puede pensar que un semáforo está mal situado y otra persona que el paso de cebra es el que está mal situado. En este caso no hay conflicto realmente porque sus pareceres no son contrarios, están hablando a distinto nivel y que le semáforo esté mal colocado no quita que sea el paso de cebra el que también esté mal colocado.

Y es que muchas veces no existe un conflicto real sino más bien diferencia de pareceres que incluso pueden ser complementarios. Es decir, que puede ser que tanto el paso de cebra y el semáforo estén mal colocados. Y aquello que en un principio podría parecer un “problema” mediante una buena escucha se ha convertido en un enriquecimiento.

Sí, has oído bien, una buena escucha, algo que no siempre se nos da bien. Y claro, nos cuesta tanto escuchar… Porque escuchar significa acercarse al otro sin pretensiones, sin imponer, con una actitud creadora y sin verle como una amenaza. Y para hacer esto hay que guardarse en el ego en el bolsillo, lo cual no nos gusta mucho.

Pero volvamos al tema del conflicto, sí que existen muchas ocasiones donde nos encontramos frente a conflictos reales: en la familia, con la pareja, en el trabajo… ¿Y qué hacemos para gestionar esto?

En primer lugar, me gustaría hablar del miedo en sí mismo que nos da enfrentarnos a una opinión diferente a la nuestra, porque nos da miedo la incertidumbre de no saber cuál puede ser el resultado de esta situación. Por ejemplo, si llevo la contraria a mi jefe pensamos: “Este va a creer que voy de listo y en cuanto pueda me despide”. Así que nos callamos o nos hacemos los tontos…

Esta es una opción, pero como decimos en DBM (Modelado Conductual Desarrollativo) muy poco desarrollativa, porque el conflicto se puede abordar y verla como una oportunidad creadora y de desarrollo.

Cuando alguien nos cuestiona nuestra forma de pensar o nuestra forma de actuar,  podemos verlo como una oportunidad para repensar nuestro punto de vista y valorar si existe algún punto de mejora y explorar nuestra asertividad y nuestra capacidad de diálogo.

Así que, si en vez de verlo como una amenaza lo abordamos desde una perspectiva más desarrollativa podemos abordarlo como una oportunidad para afianzarnos posicionamiento y bien como una fuente de enriquecimiento y de mejora.

Nuestra forma de ver la vida es maravillosa. Tanto como la del resto del mundo. Y aunque pueda ser retador, abrir la mirada al otro y su forma de ver las cosas puede ayudar a mejorar tu vida.

Esto también funciona en sentido contrario, si nuestra forma de abordar el conflicto es esta, ¿por qué no pensar que los demás también pueden ver el conflicto así?

Un conflicto bien entendido puede convertirse en una oportunidad para buscar nuevas opciones, activar la creatividad y encontrar .

Esto a priori puede suponer un riesgo… pero la oportunidad de desarrollo y construcción es mucho mayor, te lo aseguro.

Y ahora te invito a compartir tus frenos para abordar los conflictos y cómo actúas cuando te encuentras ante un conflicto.

 

Cada período del desarrollo humano tiene su tipo particular de conflicto, sus problemas distintos que, aparentemente sólo pueden resolverse por la fuerza. Y jamás, por decepcionante que esto sea, la fuerza resuelve el problema. (Isaac Asimov)

A mí me gustan mucho las plantas, de hecho, tengo una terraza llena de plantas a las que dedico todos los días un ratito. Me gusta levantar e ir a verlas. A ver si tienen alguna flor nueva, o se les ha caído alguna hoja… Y la verdad es que de un día a otro no suele haber muchos cambios, pero si las quiero tener bonitas tengo que cuidarlas: regalarlas de vez en cuando, abonarlas, ponerlas alguna guía…

Y en la vida hay una serie de cosas que hacemos que yo comparo con el que quiere tener un jardín lleno de flores. Así que para tener el jardín bonito puede ir a un vivero y comprar un montón de plantas y luego durante un semana darse una panzada a colocar las plantas. Cuando termina tiene un jardín estupendo, lleno de flores (porque las plantas que compras en el vivero siempre vienen con flores) y todo muy verde. Pero después algo hay que hacer para que esas plantas sigan luciendo bonitas, no basta solo con comprar las flores en el vivero y esto es a lo que en DBM (Modelado Conductual Desarrollativo) llamamos hacer cambios de mantenimiento.

Si tienes algo que marcha bien en tu vida la idea es seguir haciendo lo que ya estabas haciendo, mantenerlo, para que siga yendo bien. Para eso el primer paso es saber lo que funciona bien en nuestra vida y tomar conciencia de que eso que hacemos tiene un valor y un significado que nos ayudan a mantener ese hacer.

Por ejemplo, si nosotros tenemos un amigo con el que solemos quedar a tomar un café, al que llamamos de vez en cuando o con el que hablamos por teléfono de vez en cuando; todo eso contribuye a hacer amistad a mantener la amistad. Pero, ¿qué pasa cuando dejamos de hacer estas cosas? Que aquella amistad poco a poco se va disolviendo, porque eran esos haceres los que construían la amistad.

Y lo mismo pasa con las relaciones de pareja. Cuántos esfuerzos para encontrar pareja (hay quien hace incluso cursos sobre “Cómo ligar o cómo seducir”), cuántos libros en la sección de autoayuda hablando sobre “Programación Neurolingüística para ligar” o “Cómo enamorar a una chic@ en tres minutos”. Y si no me creéis echad un ojo a la sección de autoayuda hay un sinfín de títulos. Pero luego hay muchos pocos que hablen de “Cómo hacer relación”, el día a día de una relación, cómo cuidar lo que ya se tiene e ir más allá (porque siempre hay más).

Me imagino la razón de todo esto está en la películas de Holywood. Las películas siempre se acaban cuando el chico y la chica se casan, se dan el primer beso o similar. Suenan los violines y aparece “The end”. Cuando en realidad es en ese momento cuando empieza lo interesante.

Un ejercicio bonito con tu pareja podría ser hablar sobre aquello que “mantiene la relación“,  y que ayudan a que aquello, aquello que si no se hace, hace no exista relación. Porque muchas veces se dan por hechas cosas, y comenzamos a descuidar pequeños detalles que mantienen eso. Y viene bien revisar esto que hacemos o que no hacemos para siga existiendo.

 

Si volvemos a la metáfora del jardín, es importante revisar de vez en cuando, si las plantas necesitan agua o si hay que abonarlas para que el jardín siga luciendo bonito. O tal vez en esa revisión podamos darnos cuenta que los cuidados que requiere un jardín en primavera no son los mismos que en verano, o que en otoño; y tal vez debamos ajustar el agua con que las regamos; y evolucionar y crecer como lo hacen las plantas de un jardín.

Y lo mismo pasa con las relaciones, de amistad, de pareja o de trabajo… de vez en cuando viene bien tomar conciencia de qué hacemos para mantener las relaciones y ajustar los cuidados y los “haceres” para seguir teniendo un jardín lleno de flores.

 

Los amores mueren de hastío, y el olvido los entierra. (Jean de la Bruyere)