Confianza y Mindfulness: aprender a confiar en el proceso
La confianza es una de las actitudes fundamentales que se cultivan en la práctica de Mindfulness.
Practicar Mindfulness no significa saber de antemano qué va a ocurrir ni tener la certeza de que todo saldrá como esperamos. Implica aprender a estar con la experiencia tal y como se presenta, incluso cuando existe incertidumbre.
En este contexto, la confianza puede entenderse como la capacidad de seguir practicando y avanzar sin necesitar tener todas las respuestas por adelantado.
La confianza como actitud Mindfulness
Confiar no significa estar seguro de que algo va a salir bien. Significa poder avanzar aun cuando no conocemos completamente el resultado.
Podemos tener dudas y, al mismo tiempo, confiar. Podemos sentir miedo ante una situación y seguir dando pequeños pasos.
Esta diferencia es importante: la confianza no necesita eliminar la incertidumbre. Puede convivir con ella.
En la práctica de Mindfulness aprendemos precisamente a observar lo que aparece (sensaciones, emociones y pensamientos) sin exigir que la experiencia sea diferente de lo que es.
Por ejemplo, cuando iniciamos una relación podemos no saber cómo evolucionará ni tener la certeza de que funcionará. Podemos observar nuestras dudas y, al mismo tiempo, permitirnos conocer a la otra persona sin necesitar controlar de antemano el resultado.
Confiar no es garantizar un resultado; es aceptar que existe un margen de incertidumbre y seguir avanzando.
Mindfulness es una práctica que requiere constancia. Sus efectos y la experiencia de cada persona pueden ser diferentes, por lo que no siempre podemos anticipar qué ocurrirá o cuándo.
Es como plantar una semilla y cuidar durante un tiempo hasta que un día, de manera «mágica» aparecen los primeros brotes.
No ob
stante, la confianza nace en nosotros, no tiene que ver el afuera, con lo que ocurre a nuestro alrededor. Normalmente nos sentimos confiados cuando las cosas salen como nosotros nos esperábamos, y dejamos de confiar y empezamos a dudar cuando el mundo no responde a nuestras expectativas. Pero eso no es confiar, eso es apostar a caballo ganador donde no hay ningún riesgo.
Confiar implica poder avanzar sin necesitar tener certeza absoluta sobre lo que ocurrirá.
Y esto es lo que ocurre cuando se medita, no sabemos cuál será el siguiente paso, y sin embargo, si continuamos cultivando cada momento, aparecen los cambios, los resultados. ¿Cuándo? Eso es lo que no se puede predecir, y en eso también radica la gracia de la meditación, en avanzar más allá de la certeza.
Cuando aprendemos a cultivar la confianza en la meditación, en nosotros mismos, esa actitud de confianza se extiende, poco a poco, a otros ámbitos de la vida. A una forma diferente de afrontar el día a día: el trabajo, las relaciones personales…, en definitiva, en cada momento de la vida.
Y como si fuera un boomeran, esa forma de estar en el mundo hace que los demás nos perciban también como personas en las que confiar.
Citando a Jon Kabat-Zinn: “Paradójicamente, cuanto más cultivemos esta confianza, más fácil nos parecerá confiar en otras personas y ver también en ellas su bondad básica.”
Confianza, miedo e incertidumbre
La falta de certeza puede activar pensamientos y emociones relacionados con el miedo. Podemos anticipar escenarios negativos, intentar controlar lo que todavía no ha ocurrido o buscar garantías antes de tomar una decisión.
La práctica de Mindfulness puede ayudarnos a observar estos procesos con mayor claridad: reconocer el miedo, identificar los pensamientos que aparecen y volver a aquello que está sucediendo en el momento presente.
Esto no significa ignorar los riesgos o actuar sin prudencia. Significa distinguir entre aquello que podemos gestionar y aquello que no podemos controlar completamente.
¿Cómo cultivar la confianza?
¿Y la pregunta del millón? ¿Cómo podemos empezar? Pues un primer paso para cultivar la confianza es escuchar a nuestro cuerpo, este sabio compañero de viaje que tenemos tan a mano. Escuchar las sensaciones que nos llegan en cada momento y ante cada situación.
Cultivar la confianza a través de la meditación nos abre la puerta a nuestra esencia.
La práctica también puede ayudarnos a prestar atención a las sensaciones corporales que aparecen ante diferentes situaciones. Observar el cuerpo puede aportar información sobre cómo estamos viviendo una experiencia y ayudarnos a reconocer señales de tensión, miedo o calma.
Esta escucha requiere práctica y no significa que todas las sensaciones deban interpretarse como mensajes inequívocos. Se trata, simplemente, de aprender a prestarles atención.
Algunas preguntas pueden ayudarnos:
- ¿Qué necesito controlar para sentirme seguro?
- ¿Qué ocurre cuando no puedo saber qué va a pasar?
- ¿Puedo reconocer mi miedo sin dejar que decida por mí?
- ¿Qué recursos tengo ya para afrontar situaciones inciertas?
- ¿Puedo dar el siguiente paso sin necesitar conocer todo el camino?
Escuchar nuestra experiencia también puede ayudarnos a reconocer creencias, juicios y expectativas que influyen en la manera en que nos vemos.
Con el tiempo, esta observación puede favorecer una relación más consciente con nosotros mismos y permitirnos actuar con mayor coherencia con aquello que consideramos importante.
La confianza en la práctica de Mindfulness
Jon Kabat-Zinn aborda la confianza como una de las actitudes que pueden cultivarse en la práctica de Mindfulness. Su propuesta puede servir como punto de partida para seguir reflexionando sobre cómo nos relacionamos con la incertidumbre y con nuestra propia experiencia.
Confiar también es practicar
La confianza no consiste en esperar que todo salga como queremos. Puede consistir simplemente en seguir practicando, observar lo que ocurre y avanzar paso a paso sin necesitar controlar completamente el resultado.
Esta actitud forma parte de una práctica de Mindfulness que nos invita a relacionarnos de una manera diferente con nuestros pensamientos, emociones y expectativas.
Preguntas frecuentes sobre Mindfulness y confianza
¿Qué relación existe entre confianza y Mindfulness?
La confianza es una de las actitudes que pueden cultivarse en la práctica de Mindfulness. Tiene que ver con avanzar sin necesitar certeza absoluta y aprender a observar la propia experiencia.
¿Mindfulness puede ayudar a gestionar el miedo y la incertidumbre?
La práctica puede ayudarnos a observar pensamientos, emociones y sensaciones relacionados con el miedo y la incertidumbre con mayor conciencia, sin reaccionar automáticamente ante ellos.
¿Es lo mismo confianza que seguridad?
No necesariamente. La seguridad implica disponer de cierta certeza o previsibilidad, mientras que la confianza puede coexistir con la incertidumbre y las dudas.
¿Quieres profundizar en la práctica de Mindfulness?
Si quieres conocer Mindfulness de forma más estructurada, puedes consultar mis programas, grupos y próximas actividades.







Gracias Almudena, buenas reflexiones sobre la confianza. Yo he tenido que confiar mucho para salír adelante. Hay una frase que recuerdo; Confianza es creer en ti cuando nadie más lo hace. Es fácil confiar cuando todo va bien.
En cuanto a la confianza en Mindfulness, doy fe de ello y de lo enriquecedor que fue realizar un curso de Mindfulness contigo.
Los resultados se notan con el tiempo.
Lo primero, gracias a ti por tu comentario, Fernan.
Lo segundo es que es de valientes creer en uno mismo cuando nadie lo hace. Así que mi enhorabuena!!
Y sigamos confiando en estos tiempos tan revueltos…:-)