Mi abuela decía que «Es de bien nacida ser agradecida«, así que esta primera entrada la quiero dedicar a dar las gracias a todas las personas que me han acompañado en estos últimos años y que me dado luz cuando yo no la tenía. Estas personas saben muy bien quienes son, pero algunas de ellas me gustaría nombrarlas de forma especial. Y aunque las palabras se quedarán muy cortas con respecto a todo lo que hemos compartido, sí me gustaría hacer un guiño a cada una de ellas.

Comenzaré, en primer lugar, con mi abuela porque ella fue el punto de partida a través del cual muchas cosas que llegaron a mi vida. Por todo lo que me enseñaste que cuando estabas conmigo y todo lo que me dejaste cuando te fuiste, te estaré siempre agradecida.

En el 16 de Febrero de 2005 mi abuela murió, dos meses más tarde yo entraba en crisis, todo mi mundo se descolocaba o más bien ya estaba descolocado y yo me empezaba a enterar. En menos de dos meses adelgacé casi seis kilos, prácticamente no comía, y justo me venía para poder seguir trabajando. En aquel momento tenía todos los elementos para poner la etiqueta de «depresión» a eso que me estaba pasando. Sin embargo mirando hacia atrás esa descripción no se ayusta del todo a la realidad, fue más bien una crisis existencial y de identidad acompañada de una depresión por el duelo de mi abuela. Todo ese caos me ha permitido rehacerme y encontrarme.

Pero claro, yo en aquel momento no estaba en condiciones de valorar y entender nada, así que como siempre que las cosas no van bien aparecen en mi vida angelitos que me tienden su mano.

Recuerdo como en aquellos tiempos mis amigos me preguntaban que si me pasaba algo, y yo les respondía como si ellos estuvieran locos, que no me pasaba nada. Hasta que un día me fui a levantar de la cama y no pude, no tenía fuerzas. Ese día pensé que igual sí necesitaba ayuda. Le pedí entonces a Oscar que me localizará a alguien profesional que me pudiera ayudar, y muy eficazmente me dio el teléfono de Dana. Gracias por ese teléfono, Oscar.

Así fue como conocí a mi maestra, quien en mis momentos de mayor oscuridad me guió y me mostró el camino para poder salir de donde estaba. Fue y es, mi referente y quien ha sabido y sabe recolocarme en mi sitio. A ella le debo mucho, le debo un renacer. Gracias, Dana.

En ese tiempo también hubo más personas importantes. Recuerdo como mi amiga Mar, me acompañaba a Madrid, cuando iba ver a Dana y me decía que no le importaba, que total le pillaba casi de paso ir a Sol (y en este caso el casi es importante porque ella vivía en Fuenlabrada y trabajábamos en Boadilla de Monte) y de paso creo que no le pillaba mucho. Todo para que no estuviera sola. Gracias por esto y mil cosas más, Mar.

Y luego está mi siempre amiga Esther, que ha sabido aguantarme día tras día, mis días malos y mis días peores, con la paciencia del santo Job… ¡Qué paciencia la tuya!! Y de quien he aprendido también tanto. Como anécdota comentaré como la conocí. Fue uno de sus primeros días de trabajo, a finales de octubre, eran las ocho de la mañana, nos bajábamos del autobús, y con el frío que hacía no se le ocurrió otra cosa que pararse a mirar una hoja que se había caído de un árbol “porque era muy bonita”. Pues así es ella, siempre fijándose en lo bueno de las personas y de la vida, aunque el viento, a veces, sople en su contra…Gracias, Esther.

En este periplo un día mi querida Dana me sugirió que fuera a un taller de seducción, y allí es donde conocí a Luis (en realidad ya habíamos hablado antes pero yo todavía no era muy consciente). Después de este fin de semana, me enganché a sus clases de teatro, y esto me permitió experimentar y probar sobre el escenario mis avances en la vida, además de comenzar a disfrutar. Allí también conocí a grandes amigos y personas que me dieron una perspectiva nueva de la vida; pero sobretodo y fundamentalmente, se fraguó una gran amistad. Luis, con su cariño y su confianza, me ha ayudado a que me re-conociera y a que me adentrara de nuevo la vida. Hoy estoy orgullosa y encantada de poder compartir su amistad y tenerlo como otro referente en mi vida. Gracias, Luis.

Ya para finalizar, que esto se está haciendo ya un poco largo, quiero dar las gracias a las dos personas más importantes de mi historia, con quien realmente empezó todo, son mis padres. Ellos me dieron el regalo de la vida para que experimentara y disfrutara con todo lo que nos ofrece el mundo. Gracias por ello.

Y como creo que de toda esta experiencia he aprendido algo, pues ahora me gustaría compartirlo con otras personas, y de ahí la razón de ser de este blog, esas pequeñas cosas de la vida vistas con mi nueva perspectiva. Espero que os guste.

1 comentario

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.