Running y Mindfulness o Correr y meditar

¿“Running y Mindfulness” o Correr y meditar? y te preguntarás, ¿qué tiene que ver una cosa con otra? Pues aunque no te lo creas tienen mucho que ver y los dos están ayudando a mucha gente a mejorar su calidad de vida y bienestar. 

Comenzaré aclarando algunas cosas, meditar y más concretamente la meditación Mindfulness es mucho más que sentarse en la posición del loto y cerrar los ojos. La práctica de Mindfulness, o “presencia plena” es una forma ser y estar en el mundo. Es cierto, que hay prácticas, las que se llaman prácticas formales, que son las que implican sentarse un tiempo para entrenar a la mente a observase a sí misma. Pero también existen lo que llamamos prácticas informales que son las que podemos integrar en nuestra vida diaria. Y extendiendo esto a las veinticuatro horas del día, practicar Mindfulness es estar presentes en el vida, SER en cada momento, con todos los sentidos y disfrutar de lo que surja en cada instante, desde la serenidad.

Kilian Jornet describe muy bien la esencia de correr siendo, esto de lo que hablaba antes, en esta frase: “No existe ninguna frontera, ningún límite, ahora no hay nada que pueda detenerme. Huelo el suelo, siento la hierba mojada, la primavera, olor a tierra fuerte, con un inconfundible aroma de vida. Soy Feliz”. 

¿Te vas haciendo una idea de cuál es la relación entre Mindfulness y correr? 

Yo llevo unos años corriendo y cuando empecé lo hacía sola. Ahora me he unido a un club estupendo que se llama Cofines, y que es un club de Running solidario (os invito a investigar más sobre esto). En cualquier caso, tanto si corro sola como si corro hay algunas cosas que me parece que pueden ser interesantes tener en cuenta.

Yo empiezo a correr desde el mismo momento que me ato las zapatillas, no literalmente, pero sí mi mente empieza a estar ya en “modo running”. Y una vez que empiezo a correr  hay dos formas de hacerlo:

  • Marcarte un objetivo (hoy voy a correr 5k) y comenzar a correr pensando solo y únicamente en el objetivo para alcanzarlo cuanto antes. 
  • Marcarte un objetivo (hoy voy a correr 5k) y disfrutar de cada pisada hasta llegar a conseguirlo.

Modo hacer y modo ser

En el primer caso, estamos funcionando en lo que en Mindfulness llamamos modo Hacer, nuestra mirada está puesta en conseguir algo, en el segundo caso funcionamos en modo Ser, en movernos hacia el objetivo tomando conciencia de cada momento, de cada pisada que damos.

Así a priori y desde fuera, puede parecer que no hay mucha diferencia, pero sí que la hay, tanto a nivel físico como a nivel emocional. Porque cuando corremos no solo lo hacemos con las piernas, la cabeza, nuestra mente también corre y tiene repercusión en todo el organismo. 

Cuando corremos en modo hacer, atendiendo únicamente al objetivo a alcanzar, comienza a aparecer un componente
peligroso: el estrés. Este estrés en una dosis adecuada puede ser estimulante, pero sobrepasado un punto se vuelve contra nosotros. Nuestro organismo comienza a generar cortisol, la hormona del estrés, y todo el organismo se ajusta para combatir la amenaza: se reduce la cantidad de oxígeno que llega a los músculos, la respiración se acelera, los músculos se contraen… y este nivel de actividad no se puede mantener eternamente y la eficacia del organismo y de nuestra carrera disminuyen.

¿Y qué ocurre cuando corremos en “modo ser”? Bueno, en primer lugar disfrutamos, como bien explicaba Kilian,  que no es una cuestión baladí; y por otro lado todo nuestro organismo se encuentra en disposición de dar lo mejor de sí mismo: más oxígeno para los músculos, pulso ajustado al terreno, estar atentos (que no alerta) ante lo que pueda suceder,… 

Diálogo interno del corredor

Hay una cuestión también muy importante que cambia al correr de una forma y no de otra: cambia nuestro diálogo interno. Desde la amenaza las palabras que aparecen son palabras de tensión: “venga que tienes que lograrlo”, “vamos que te vas a quedar el último”, “venga que ya queda menos (¿de esta tortura?)”… y sin embargo cuando funcionamos desde el disfrutar nuestra cabeza también se muestra más optimista: “Qué bien lo estoy haciendo” , “Qué buen entrenamiento”, “Qué buen día que hace”, “Voy a conseguir un tiempo estupendo”,… Y resulta que al final lo consigues…

Los estudios que se han hecho en relación al diálogo interno y la eficacia a la hora de conseguir un objetivo son claros en esto: si tu diálogo interno es positivo, todo tu cuerpo responderá a tu favor para moverte y alcanzarlo. Si tu diálogo interno es amenazante, miedoso, tu organismo y tus acciones responderán a esto.

Bien, visto esto, ahora qué hacemos; la teoría suena muy bien, pero cómo cambiamos nuestra forma de correr. Bueno, pues aquí es donde aparece Mindfulness y los beneficios que nos puede aportar. La práctica de Mindfulness, el darnos cuenta de cómo funciona nuestra mente, el prestar atención a las sensaciones internas y externas son las que nos van a ayudar a funcionar desde el ser y no desde el hacer. Es decir, correr siendo.

Y como sugerencia, en este primer artículo sobre Mindfulness y Running, os voy a proponer un pequeño ejercicio.

¿Practicamos? 

El próximo día que salgas a correr, después de poner tu reloj en marcha, comienza a llevar tu atención al sonido de tus pies, al ritmo de las pisadas. Nota como el sonido cambia según vayas por una carretera, por un camino, si tienes que esquivar algo; notando todos estos cambios. Si el sonido es más grave, más agudo, si el ritmo del sonido cambia al subir una cuesta o no, o mantienes el mismo ritmo. No trates de cambiar nada, solo observa/escucha cada pisada, como el que va a un concierto.

Simplemente esto.

Anímate a probar y comparte tu experiencia con nosotros en los comentarios. Venga!! A gastar zapatilla!!