Los conflictos son parte de nuestra vida. Algunos son conflictos pequeños, otros grandes… y cada persona los afronta de una manera diferente.

Según los afrontemos y manejemos nuestro lenguaje estas situaciones pueden tomar derroteros muy diferentes.

El doctor Thomas Gordon, tres veces premio Nobel de la Paz, remienda evitar 12 tipos de “mensajes de riesgo” como él los denomina, y que vamos a revisar en este artículo.

12 mensajes de riesgo en un conflicto

  1. Qué es un conflicto.
  2. Tipos de conflicto.
  3. Doce tipos de mensajes de riesgo en un conflicto.

 1. Qué es un conflicto

Mucha gente establece un paralelismo entre la palabra “conflicto” con la palabra “problema”. Sin embargo, una conflicto puede convertirse en una oportunidad, como ya comentaba en este artículo del blog.

Existen muchas definiciones de lo que es un conflicto, pero me quedaré con esta que es más sencilla:

“En toda actividad, un hombre lucha contra otro por algún objetivo”.

Y claro cuando luchamos por algún objetivo, solemos emplear las mejores estrategias que tenemos… pero igual no son realmente las mejores y las que mejores resultados nos dan.

Por suerte, podemos aprender estas estrategias y refinarlas, y para eso he escrito este artículo. Así que sigamos. De momento te dejo este vídeo para que veas otra perspectiva de cómo colocarse ante un conflicto. Ya hablaré sobre esto otro día.

2. Tipos de conflicto

No todos los conflictos son iguales. Te presento a continuación una pequeña clasificación en función de las personas que están involucradas y también según el contenido del conflicto.

  • Conflictos latentes.
  • Conflictos explícitos o manifiestos.
  • Conflictos intrapersonales.
  • Conflictos interpersonales.
  • Conflictos intragrupales.
  • Conflictos intergrupales.
  • Conflictos éticos y de valores.

En cualquier caso, el primer paso para la resolución de un conflicto es la escucha activa, y el segundo es un uso adecuado del lenguaje. Por ello, Thomas Gordon propone evitar una serie de “mensajes de riesgo” que veremos a continuación.

3. Mensajes de riesgo

Thomas Gordon habla más concretamente de 12 mensajes de riesgo que no debemos utilizar:

  1. Orden. Si queremos resolver un conflicto debemos partir de una posición de igualdad. Si damos una orden eso nos colocará por encima de la otra persona o grupo, que de manera natural se posicionará a la defensiva.
  2. Amenaza. En la misma línea de lo anterior. Amenazar no ayuda a acercar posturas, sino todo lo contrario.
  3. Lección. Dar una lección, un sermón o un consejo también nos coloca en una posición de superioridad con respecto a la otra parte. A nadie le gusta que le traten como “un tonto”, y si nos mostramos como “el que sabe”, el otro posiblemente se sienta ofendido y reaccione en consecuencia.
  4. Sermón.
  5. Consejo.
  6. Crítica. Tratar de resolver un conflicto a base de críticas no es una buena idea. Si queremos utilizamos la crítica el otro responderá al mismo nivel, con más críticas, y en vez de avanzar hacia un punto en común lo que haremos será alejarnos.
  7. Halago. Los halagos muchas veces se perciben como una forma de superioridad y por lo tanto de rechazo. Así que antes de hacer un halago, que no sea real, es mejor no decirlo.
  8. Calma. Eso de “Relájate. No te exaltes” A mi me dicen eso y se me encienden todas las alarmas. ¿No te pasa a ti eso también? Seguramente nos pasa a todos, así que evitemos esos “consejitos”.
  9. Análisis. Convertirte en el analista del problema, como si no tuvieras nada que ver que él tampoco es la forma. Una cosa es que seas capaz de ver el conflicto desde distintas perspectivas, y otra, que te conviertas en el “sabiondo/a”. Eso irrita mucho.
  10. Juicio. Tanto si los expresas abiertamente como si en tu cabeza te conviertes en juez de la situación, ese planteamiento hará que sea más difícil alcanzar un punto en común.
  11. Pregunta sesgada. Esas preguntas con doble intención tienen mucho peligro y hacen que la otra parte se ponga a la defensiva.
  12. Ironía. Ser irónico, en vez de suavizar y aligerar la situación hace que se cargue más.

Te reto a que la próxima vez que tengas un conflicto que resolver, en el trabajo o en tu vida personal, tomes nota de cuál o cuáles de este tipo de mensajes has utilizado. Te diré que yo más de una vez caigo en la trampa de utilizarlos, pero estoy en el camino de ir mejorando. ¿Y tú, cómo vas?

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