¿EN QUÉ NOS PUEDE AYUDAR UNA COMUNICACIÓN MINDFUL?

Yo siempre he dicho que los grandes problemas de la humanidad surgen y han surgido por una mala comunicación. Y cuando me refiero mala, me refiero en tres aspectos: mala en cómo expresamos lo que decimos, mala en la respuesta que esperamos del otro y mala en cómo gestionamos todo el contexto y lo que ocurre en torno a esos momento y los posteriores. 

¿Qué podemos hacer ante esto? Aplicar las premisas básicas de Mindfulness en nuestra comunicación.

Artículo basado en el artículo de Oren Jay Sofer sobre principios de la Comunicación Mindful.

Principios de una Comunicación Mindful

1. ¿A qué llamamos comunicación Mindful?

2. Los ocho principios de la comunicación Mindful

1. ¿A QUÉ LLAMAMOS COMUNICACIÓN MINDFULD?

¿No te ha pasado alguna vez que estás hablando con alguien y estás preocupado por la última conversación que has tenido en el trabajo o con tu pareja? ¿O que simplemente estás escuchando solo a medias? Eso es justo lo contrario a una comunicación Mindful. 

La Comunicación Mindful significa poner los cinco sentidos para escuchar y comunicar.

Comunicarnos desde la Atención Plena significa estar con los cinco sentidos puestos en eso que estoy escuchando o expresando. 

Al principio puede costar un poco cambiar nuestros hábitos pero hacerlo repercute de manera muy saludable en las relaciones que establezcamos, tanto personales como profesionales. ¿A quién no le gusta sentirse escuchado? Empecemos entonces a escuchar de verdad a los otros.

2. LOS OCHO PRINCIPIOS DE LA COMUNICACIÓN MINDFULL

Oren Jay Sofer habla en un artículo reciente de estos principios de la Comunicación Mindful, que voy a desarrollar a continuación y que te ayuden a tomar conciencia de cómo es tu comunicación y qué aspectos puedes incluir en tu día a día.

1. Escucha

Es la parte fundamental de cualquier comunicación. Escuchar genuinamente al otro. Sin juzgar. Una escucha limpia y consciente, poniendo toda nuestra atención en la otra persona. Muchas veces llevamos en nuestras relaciones prejuicios y ruido mental que distorsiona la escucha. 

Cuántas veces estamos hablando con alguien y al mismo tiempo estamos haciendo la lista de la compra… O pensando en cualquier otra cosa menos el hecho de estar presentes con la persona con la que estamos. Y muchas veces este primer punto es el que da lugar a una mala comunicación: el no estar presentes.

No hay mejor forma para preparar la escucha que entrenarnos en centrar nuestra mente y nuestra atención en el momento presente.

El regalo más valioso que podemos ofrecer a otros es nuestra presencia. Thich Nhat Hanh

2. Tomar conciencia.

El siguiente paso, es tomar conciencia. Tomar conciencia de lo que nos está pasando en ese momento: qué sensaciones agradables o no distinguimos, qué emociones aparecen o qué pensamientos circulan por nuestra cabeza.

Imagínate que estas en una reunión en la que hay alguien que no te cae bien, pero que realmente sus propuestas son acertadas, y en tu cabeza empiezan aparecer ideas negativas contra esa persona, emociones encontradas, incluso distingues alguna incomodidad física. ¿No sería interesante poder distinguirlo y tomar perspectiva para poder escuchar realmente a esa persona más allá de todo esto que te está pasando?

3. Reflejar la escucha

Esto es una de las bases de toda comunicación. Es muy importante que la otra persona se sienta también escuchada, y para eso no hay nada mejor que reflejar esto que nos esta llegando. Lo podemos hacer con algún gesto si la otra persona está delante de nosotros, con algún sonido o alguna frase corta, tipo: ¡Vale, te sigo!, ¡Ajá…! 

4. Tratar de entender

Muchas veces damos por hecho que estamos entiendo a la perfección lo que el otro nos dice, pero la práctica nos dice que entre lo que una persona dice y lo que otra entiende hay un mundo. Un mundo que suele dar lugar a malos entendidos.

¿Cómo avanzar y solucionar esto? Pues una forma es hacer preguntas sencillas para aclarar algún punto o bien expresar con nuestras propias palabras lo que el otro dice para asegurarnos que estamos “hablando el mismo idioma”.

Y hacer todo esto con la premisa del “no juicio”, simplemente escuchando y rehaciendo la información para asegurarnos que estamos entendiendo bien.

5. Identificar las necesidades

Detrás de cada petición hay una necesidad no cubierta. Y muchas veces esas necesidades pueden cubrirse de diversas maneras. 

Ser capaces de detectar nuestras necesidades, sin juicio, desde la autocompasión y sabiendo que nosotros tenemos necesidades que cubrir.

6. Tomar conciencia de nuestra emociones

Como decía anteriormente, tomar conciencia de nuestras emociones y no apegarnos a ellas facilita la comunicación. Muchas veces nos dejamos llevar por el primer impulso emocional y esto puede traer malas consecuencias. 

La práctica de Mindfulness nos ayuda a tomar conciencia de esto que sentimos para poder gestionarla no desde la impulsividad sino desde la elección de respuestas-

7. Responsabilizarse de tu parte de la comunicación

Ser adultos significa ser responsables de lo que hacemos y decimos, y por tanto también de nuestra comunicación. 

Y en toda comunicación hay dos partes involucradas. No podemos hacernos responsables de la otra parte, de lo que piensa, sienta o diga, pero sí que podemos responsabilizarnos de nuestra parte y poner todo lo que esté a nuestro alcance para hacerla mejor, desde la conciencia y el respeto hacia el otro.

8. Escuchar la necesidad del otro

Como comentaba antes es importante escuchar tanto nuestra necesidad como la necesidad del otro. Estar abiertos a escuchar la necesidad del otro abre nuevas vías de diálogo y de entendimiento. 

Cuando hay un dialogo verdadero, ambos lados están dispuestos a cambiar. Thich Nhat Hanh

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