Después de unas semanas de vacaciones volvemos al trabajo, a correr para llevar a los niños al colegio, a recogerlos… y mil y una tareas.  Y la tranquilidad y la calma que habíamos conseguido. Por eso necesitamos estrategias de bienestar, porque si no parece que todo ese descanso hubiera desaparecido en un par de días. Y volvemos a “lo mismo”, al tedio, a vivir con esas cargas de ansiedad y estrés que nos hacen sentir agotados incluso antes de empezar el día.

Antes de caer en el caos podemos poner en marcha algunas estrategias de autocuidado para mejorar nuestro bienestar en nuestro día a día.

1. Dedica un tiempo para ti.

A veces estamos tan ocupados con el trabajo, con llegar a tiempo a los sitios, sacar el trabajo o atender a nuestra familia, que se nos olvida dedicarnos un tiempo para nosotros. Y te voy a contar una cosa, si no te cuidas tu, es muy difícil que estés bien para disfrutar de la vida. Así que busca dedicarte un tiempo para ti: una ducha tranquila, tomarte un café con calma, escuchar la música que te gusta, hacer algo de deporte, o cualquier cosa que se te ocurra y que te genere placer.

2. Practica algún deporte

Practicar un deporte hace que suban nuestras endorfinas y con ello la sensación de bienestar. Y eso te va a ayudar a ver la vida con más optimismo. Además esto nos ayuda a airearnos un poco y a distanciarnos de todas esas cosas del día a día que nos generan preocupaciones.

3. Cultiva Mindfulness

Mindfulness más a allá de un conjunto de técnicas, es una forma de estar en el mundo. Esto implica ver cada día con ojos de niños, con lo que se llama Mente de Principiante. Es mirar cada día como una oportunidad de descubrir cosas maravillosas. 

Y es que podemos caer en la tentación de entrar en la rutina donde todo parece igual, cada día en la oficina, en el trabajo,…y entramos en un túnel oscuro. Y sin embargo, cuando lo miras desde una perspectiva de descubrimiento, de redescubrir la vida en los detalles la vida se vuelve una aventura llena de colores.

Así el encuentro con un compañero, con una amigo, con una persona que te cruzas por la calle, se convierten en un momento mágico, para disfrutar, porque ese momento se convierte en único e irrepetible. 

4. Rie mucho

Comienza a tomarte la vida con humor. A veces nos tomamos la vida tan en serio que se nos olvida reírnos, y sobretodo reírnos de nuestros mismos. 

Y es que muchas de nuestras preocupaciones vista con perspectivas y con el tiempo, pierden su importancia. Y si no prueba a mirar las preocupaciones que tenías con 15 años y míralas ahora, ¿a qué la cosa no era tan tremenda? Es más, puede, que vista con la distancia tenga su gracia.

Y te aseguro que que todo pasa. La situación más difícil de tu vida dentro de un tiempo será pasado. Nada dura eternamente. Así que ríete de tus “males” y verás que aligeras su carga. Y si además lo compartes con alguien de confianza, te aseguro que las cosas tomarán otro color. Y hasta la ciencia lo avala.

5. Comparte amigos

Está más que comprobado que pasar un rato con amigos hace que nuestra calidad de vida aumente. Así que busca momentos, para compartir con amigos esas aventurillas del verano, y generar nuevos momentos que enriquezcan nuestra vida y que nos ayuden a romper esas rutinas. No descuides a tus amigos, son fuente de riqueza y conexión fundamental como seres humanos y sociales que somos.

Y mi última sugerencia es que descubras la vida como una oportunidad de disfrute sin tener que esperar a las próximas vacaciones para vivir con mayúsculas.

Mucho ánimo!!

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