¿Tienes miedo? Yo también. Tengo miedo a muchas cosas: a que le pase algo a mis padres, a no tener trabajo para vivir, a ponerme enferma, a que le pase algo a gente que quiero, a sentirme sola… Ufff!! La lista es muy larga. Pero sentir miedo forma parte de la naturaleza de las personas, y sentir miedo en su justa medida, es muy beneficioso.

El miedo ha permitido que el ser humano como especie, evolucione y siga vivo a día de hoy.

Cuando vivíamos en las cavernas sentir miedo nos mantenía alerta de los depredadores y de las posibles amenazas, y gracias a ese miedo seguimos aquí sobre la faz de la Tierra.

Sentir miedo es impopular, y hay quien puede referirte a ti como el “cagueta de turno”. Sin embargo, reconocer que somos vulnerables y que tenemos miedo es de valientes. Y esta pandemia del coronavirus nos ha venido a recordar esto (y muchas otras cosas), que somos vulnerables, que tenemos muchas limitaciones y sentimos miedo.

Sentir miedo es impopular. Reconocer nuestra vulnerabilidad y nuestros miedos, es de valientes.

Pero sentir este miedo también nos permite manejarlo, y sacar provecho de él para aprender de él y de la situación en la que nos encontremos.

Y aunque no soy muy de recetas, porque creo que los modelos siempre se quedan cortos y la experiencia humana es mucho más rica, os voy a dar un recurso que creo que os puede ser útil para manejar las situaciones de miedo e incertidumbre que podamos estar viviendo en estos momentos. Es el método RAIN (lluvia en inglés, si te ayuda a recordarlo).

METODO RAIN: GESTION DEL MIEDO

El método consta de cuatro fases, que corresponde con las iniciales de «lluvia en inglés»: RAIN.

R: RECONOCER

Esto va al hilo de lo que comentaba antes. Reconocer lo que estamos sintiendo. Somos humanos y sentir miedo forma parte de nuestra experiencia, y en realidad todos sentimos miedos a cosas muy parecidas. 

En el último libro que me he leído estos días, “Miedo” de Thich Nhat Hanh (altamente recomendable), hablaba sobre esto, sobre los miedos del ser humano y que podrían resumirse en estos cuatro miedos fundamentales:

  • Miedo a la muerte.
  • Miedo a la enfermedad.
  • Miedo a la envejecer.
  • Miedo a que todo lo que tengo y todo lo que amo, cambie.

Y estoy segura de que si miramos con calma lo que estás sintiendo, de alguna forma aparecerá reflejado en estos miedos, ¿verdad? Es que igual no somos tan diferentes los unos de los otros.

A: ACEPTAR

El siguiente paso sería la aceptación. La cuestión no solo es sentir que sentimos miedo, sino permitirnos sentirlo. Darle espacio en nuestra experiencia para sentir el miedo. 

La aceptación no es un ejercicio intelectual.

Y la aceptación, de la que hablo mucho en mis cursos de Mindfulness no es un ejercicio intelectual, es más bien un proceso, de acercarse a lo que nos da miedo y ver las cosas de frente, sin huir, sin pelearnos, sin rechazar.

Dejar espacio en nuestra experiencia para convivir con el miedo que sentimos. Porque cuando le damos este espacio, ese miedo deja de tener tanta fuerza y podemos gestionarlo más fácilmente.


I: INVESTIGAR

El investigar tiene que ver con valorar cómo de real es ese miedo que sentimos, y cuánto estamos poniendo nosotros de nuestras experiencias previas o de lo que nos dicen en todo ese miedo. 

Y añadir en esa investigación un toque de compasión y amor también hacia nosotros mismos.

Ante una situación como la que estamos viviendo, nos podemos ver arrastrados por las previsiones catastrofistas y sucumbir emocionalmente ante esto. La verdad es que no sabemos qué va a pasar.

Y es cierto que la situación puede ser complicada, pero también es cierto que sobre la situación grande, nosotros no podemos hacer nada o muy poco, pero sí que podemos tomar decisiones, mover todos nuestros recursos, y movernos para que pase lo que pase nos pille con todos nuestros recursos activados.

¿Cuánto de real es mi miedo?

Y al hilo de esto yo siempre que alguien busca trabajo y me dice que la cosa está mal, le digo que el no necesita arreglar el paro del país, que el solo necesita un trabajo, solo un puesto de trabajo, y que si se mueve y llama a mil puertas, alguna, al final se abre.

N: NO IDENTIFICARSE

No eres tu miedo. Esto también tiene que ver con lo anterior. No eres tu miedo. Si te dejas devorar por el miedo, estarás derrotado, paralizado y no podrás activar ningún recurso. 

No eres tu miedo. Eres mucho más.

El miedo, como todas las emociones, pasan, cambian en el tiempo. Si te agarras a ellas y las sostienes, puedes acabar devorado.

Esto lo trabajamos mucho en Mindfulness. No eres tu miedo. Eres mucho más que todo esto y tomar distancia te va permitir ver las cosas con otra perspectiva.

Desde aquí te animo a poner este método en práctica y ver cómo te funciona. Y si quieres dejar tu comentario sobre tu experiencia estará genial.

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