Opinión sobre Mindfulness de Paula Andrea Berrio

Opinión sobre Mindfulness y el programa MBCT de Almudena de Andrés.Quiero agradecer a Paula Andrea Berrio su generosidad al dejarme compartir su opinión sobre Mindfulness y su experiencia en el programa de Mindfulness MBCT que impartí en la Universidad Complutense de Madrid durante el año pasado.

Espero que su experiencia y su proceso te inspiré y te anime a participar en algunos de las próximas ediciones del programa que realizaremos. Todo el equipo y yo, te esperaremos encantados.

almudenadeandres opinion minful2 - Opinión sobre Mindfulness. Programa MBCT1. El inicio del viaje

Mi llegada al curso fue en busca de claridad entre tantas dudas, incertidumbre y sobre todo, cosas dentro de mí que no sabía gestionar.

Descubrí el mindfulness hace justo un año con el inicio de la pandemia, que fue también el inicio de muchos cambios, planes frustrados, adaptaciones,…

Así fue como, a través de libros, podcasts, vídeos de YouTube y algún blog, empecé a aprender un poco sobre qué era esto de la atención plena.

Sin embargo, algo me faltaba, y era un grupo al que pertenecer, con el cual crear un compromiso y seguir día a día las prácticas sugeridas que conformarían finalmente nuevos hábitos.

Y así, fue como descubrí esta gran oportunidad que la vida me ofreció para aprender muchísimo, sentirme escuchada y escuchar a otras personas con sus propias inquietudes.

El comienzo fue toda una revelación y, a pesar de que en un primer momento aún no se había creado la suficiente confianza entre las participantes o con Almudena, en seguida me sentí completamente arropada y en un lugar seguro.

Meditar junto a ellas fue muy especial y esto me ayudó a que creciera mi compromiso conmigo misma y con el grupo, al sentir que todas íbamos avanzando poco a poco en el apasionante camino del autodescubrimiento.

Al principio, creía que el curso sería más teórico y que la práctica meditativa pasaría a segundo plano, pues era lo que conocía hasta ahora.

Sin embargo, no fue así, lo cual agradezco enormemente pues, a través de las prácticas continuas durante las sesiones, ese “bajar a Tierra”, como a veces lo llamaba Almudena, me servía enormemente para frenar las turbinas de mi mente rumiante y poder dedicar esos momentos a ser y estar simplemente, y dejar de “tener que” o hacer.

Diría que este es uno de los mayores tesoros que me llevo del curso: conocer y aprender a simplemente estar, sin esperar que ocurra nada ni sentir que debo hacer algo en particular.

2. La llegada al destino

La llegada al destino la experimenté como el aprendizaje que más sensaciones diversas me provocó, como el hecho de darme cuenta de que busco usualmente hacer las cosas correctamente, por lo que tiendo a juzgar a menudo mis acciones en términos de “bien” o “mal”, “error” o “acierto”.

Estos juicios solían aparecer muy claros durante las prácticas meditativas: durante las semanas que realizaba el escáner corporal mi mente era un completo campo de batalla, en el que me dispersaba fácilmente porque me resultaba muy larga la meditación para estar tumbada sin poder moverme (así lo percibía) y en seguida saltaba mi mente enjuiciadora con frases como “ves, es que no te puedes ni concentrar un rato” o “así no se medita, estás haciéndolo mal”, creándome sentimientos de frustración por pensar que no meditaba como debía ser.

La frase que Almudena solía repetir con mucha dulzura: “observar como un niño que descubre su cuerpo primera vez” me ayudó mucho a darme cuenta que no debo conseguir nada durante la práctica, ni mi cuerpo debe sentir algo en concreto, ni siquiera se trata de hacerlo bien o mal, simplemente de observar justamente ese vaivén de la mente, reconocer los sitios a los que se desplaza (que son muchos) y reconducir esa mirada hacia un punto de anclaje con firmeza y amabilidad para volver al momento presente.

3. Viaje hacia el interior

almudenadeandres opinion minful3 - Opinión sobre Mindfulness. Programa MBCTSin duda, las prácticas informales me han demostrado que el mindfulness no es solo sentarse, cerrar los ojos y respirar conscientemente, sino que se puede aplicar a todas las cosas que hacemos diariamente, desde disfrutar del olor de unas sábanas recién lavadas hasta pasear por la calle de siempre descubriendo cosas que antes no nos habíamos percatado.

Esta es una de las cosas que con más ganas he incorporado a mi día a día, pues me ha servido para darme cuenta de cómo gran parte de mi tiempo suelo desperdiciarlo al no apreciar lo que estoy experimentando o viviendo, como el abrazo de despedida de mi pareja cuando se va a trabajar o el sudor refrescando mi piel al acabar una práctica deportiva.

Creo que esto me ha servido para valorar todo aquello que doy por sentado a veces y, aunque me gusta, no suelo disfrutar realmente porque estoy ocupada pensando en lo que tengo que hacer durante la semana.

La aceptación ha sido un gran reto para mí. No luchar contra las situaciones aversivas como la pereza, la frustración, la ira,…

Me supuso un esfuerzo muy grande pero también, me hizo ver qué me ocurre cuando siento esa sensación, a nivel físico y cognitivo, así como qué esquema lo ha desencadenado o la reacción que me provoca.

Desglosar estas situaciones me resultó un ejercicio muy útil para conocerme mejor pues me permitió ver que muchas de esas situaciones pueden tener varias lecturas.

Además, descubrí que la “práctica de bolsillo”o Pausa de los 3 minutos me ayuda mucho, pues en vez de rechazar esas sensaciones, las observo y, junto a la respiración, bajo de ese estado “hipnótico” a la Tierra, observando también a mi alrededor, teniendo una visión más panorámica del momento.

4. La vuelta a casa

Este es un viaje que quiero continuar y, a pesar de que el curso toca a su fin, me deja muchísimas herramientas nuevas para seguir practicando el autoconocimiento y el autocuidado.

Una de ellas la nombré antes y es la aceptación: de los cambios, de lo que se escapa a mi control, …

Otra es la de aprender a soltar: sentimientos dolorosos a los que me aferro con fuerza, rutinas en bucle automático que me crean insatisfacción y ansiedad, pensamientos rumiativos, … Así como herramientas para volver al momento presente y realmente VIVIR, así en mayúsculas, con todo lo que viene la vida.

Quisiera reconocer la gran labor de todos los que hicieron posible este curso:

Ana, que nos enseñó cómo ser más conscientes de nuestra alimentación y compartió sus propias experiencias.

Almudena, con su tacto y empatía dirigiendo las sesiones y compartiendo prácticas y material muy interesante.

Iván y su seminario sobre los conflictos y las relaciones interpersonales. Laura, que nos enseñó las bases fisiológicas del estrés. Gema, que nos transmitió la importancia que tiene escuchar nuestro cuerpo.

Fátima, que nos guió durante la práctica de la Montaña llena de paz y serenidad, y por sus estupendas intervenciones durante las sesiones.

Y por último y no menos importante, dar gracias al resto del grupo por compartir sus vivencias e impresiones y por haber formado algo tan bonito que recordaré siempre.

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