Ya hace unos meses, en otro artículo, escribía sobre los beneficios de meditar y correr. Como algunos ya sabréis, practico esto del “running” o lo que viene siendo correr, y aprovecho alguno de mis entrenamientos para combinarlos con el cultivo de Mindfulness o Atención Plena, ya que es un momento que me suelo dedicar a mi misma y que combinado trae importantes beneficios.

Muchas veces ya he hablado de cómo el cuerpo esta conectado con la mente, y viceversa, como la mente se conecta con el cuerpo.

Si somos capaces de aquietar nuestra mente, nuestro cuerpo también se relajará. Y cuando relajamos nuestro cuerpo, nuestra mente también se relaja.

Es muy importante cuidar ambos aspectos, nuestro cuerpo y nuestra mente, porque eso nos llevará a una mejor gestión emocional. 

El cuerpo y la mente bailan juntos en cada momento. Escucha a uno de ellos y sabrás cómo está el otro.

Hoy me gustaría hablaros de las evidencias científicas que tiene la práctica de deporte y la meditación, y más en concreto, de correr. También os propongo varios ejercicios para aquellos a los que también les guste correr, y quieran probar a realizarlos durante algún entrenamiento.

Tres ejercicios sencillos para meditar y correr

  1. Qué ocurre en nuestro cuerpo y nuestra mente al correr.
  2. Cambios biológicos al practicar Mindfulness.
  3. Propuestas para meditar y correr.

Atención a la respiración

Atención al ritmo de tus pisadas

Atención a las sensaciones de tus pies

1. Qué ocurre en nuestro cuerpo y en la mente al correr

Cuando nos ponemos en movimiento para correr, todo nuestro cuerpo se activa, y se producen muchos cambios y muchos beneficios en el cuerpo.

  • Aumento de generación endorfinas y dopamina. La endorfina también se denomina hormona de la felicidad y está relacionada con la autoestima.
  • Se fortalece el sistema circulatorio, mejorando el riego sanguíneo y disminuyendo con ello, el riesgo cardiovascular.
  • Aumento de la capacidad pulmonar y por lo tanto, aumento de la resistencia al esfuerzo.
  • Se regula el colesterol, la diabetes y la hipertensión.
  • Aprendemos a marcarnos un objetivo y visualizarlo para conseguirlo.

2. Cambios biológicos al practicar Mindfulness

Al practicar una meditación Mindfulness de manera regular se ha demostrado científicamente que nuestro cerebro cambia:

  • Aumenta la densidad de materia gris y con ello se mejora las conexiones neuronales.
  • Disminuye el tamaño de la amígdala, que es la encargada de regular las respuestas más viscerales que damos.
  • Se activa la zona del neocortex que es la parte encargada de la planificación y la toma de decisiones.
  • Aumenta el tamaño del hipocampo que está relacionado con la capacidad de memorizar.
  • Se segrega oxitocina que es la hormona del placer. 

3. Propuestas para meditar y correr

Cuando meditamos, podemos aprovechar esos momentos no solo para entrenar el cuerpo y obtener todos sus beneficios, sino también para entrenar nuestra mente. 

Para ello te voy a proponer tres ejercicios aparentemente sencillos pero que llevados a la práctica requerirán un poco de disciplina combinada, al mismo tiempo, con una actitud curiosa y divertida. Aquí van:

  • Atención a la respiración

La respiración lleva el oxígeno a nuestra células y es, por así decir, la gasolina del cuerpo. Aprender a respirar es fundamental para mantener el ritmo durante la carrera.

Debemos llevar una respiración regular y con la que nos sintamos cómodos.

Al mismo tiempo, la propuesta pasa por llevar tu atención a cómo estás respirando.

Cómo es tu respiración en este momento, sin tratar de cambiarla, simplemente observando, incluso escuchando cómo respiras en cada momento. 

  • Atención al ritmo de tus pisadas

Nuestra cadencia, nuestro ritmo de pisada es fundamental para poder regular nuestra carrera y poder llegar hasta el objetivo que nos hemos marcado, bien sea en un entrenamiento o bien en una carrera.

A día de hoy tenemos relojes que nos dan información sobre la cadencia, el ritmo, las pulsaciones…

Pero tan importante como esto es aprender a escuchar a nuestro cuerpo cuando corremos.

Para ello te propongo que lleves tu atención al sonido de tus pisadas, a cómo es ese sonido en cada momento y cómo cambia según el suelo que pisas. Recordando que cada pisada es diferente a la anterior, y notando esos cambios de ritmo si subes o bajas una cuesta.

  • Atención a las sensaciones de tus pies

Mi tercera propuesta es llevar la atención a las sensaciones de los pies. Los pies son la parte de nuestro cuerpo que está más en contacto con el suelo, y que recibe en primera instancia el impacto con el suelo. 

La idea del ejercicio es llevar tu atención a cómo estás apoyando el pie en cada momento, si apoyas más una parte que otra del pie (tal vez apoyes más la parte exterior que la interior o al revés), y simplemente notar cómo esas sensaciones cambian con cada pisada.

Como te decía antes, las propuestas son aparentemente sencillas pero entrañan cierta dificultad en su práctica. Por eso te animo a realizarlas y compartir con todos tu experiencia.

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