Nuestra capacidad de superación se ha puesto a prueba en el 2020. Pero esa capacidad de superación la podemos activar, y comenzar el año con una actitud renovada y llenos de energía.

Capacidad de superación. Logro. Avance. ConfianzaPero el detonante para que se active puede ser distinto en cada uno de nosotros.  A mí hay dos cosas que me activan especialmente, y de las que te voy a hablar hoy:

  • La primera es que me digan que no puedo hacer algo o que no voy a ser capaz.
  • La segunda es empezar algo con mal pie.

¿Te pasa a ti algo parecido?

Las cosas que más me motivan:

  1. ¿Seguro que no eres capaz?
  2. No es cómo se empieza sino cómo se acaba.

 1. ¿Seguro que no eres capaz?

Capacidad de superación personal. Superación profesional. Confianza en uno mismo.Cuando alguien me dice que no puedo hacer algo en ese instante se me enciende ese gen competidor que tengo, seguido de un pensamiento que es algo así como: ¿Tú, a mí, me dices que yo no lo puedo hacer? No sabes lo que dices”.

Esta motivación tiene un punto bueno y un punto menos bueno. A veces me puesto  todo mi esfuerzo en cuestiones que realmente me quitaban mucha energía, solo por el hecho de competir. Es lo que se llama «ego del malo».

Otra cuestión es utilizar eso, y reconducir ese “gen competidor” para activar mi capacidad de superación, y valorar si ese reto me merece realmente la pena; y encontrar un verdadero propósito a ese reto, que también es una de las cosas que hacemos durante un proceso de Coaching.

Esto tiene que ver con lo que los japoneses llaman el “Ikigai” o los daneses el “hygge”, que es algo así como “lo que hace que la vida valga la pena ser vivida”, tu “ verdadero propósito”.

Y es que en el fondo todo lo que hacemos esconde detrás un propósito más grande, que es el que realmente nos motiva y nos mueve, y tal vez, no seamos conscientes de esto, pero inconscientemente sí que está funcionando.  Es tan «sencillo» de identificar como ser consciente de aquello que te hace sentir bien (la competencia por el «ego malo» no entra en este saco).

Detrás de ese sentimiento de bienestar se encuentra ese propósito más profundo que te mueve a superarte y disfrutar de lo que haces.

Detrás de aquello que te hace sentir bien, se encuentra escondido tu Ikigai.

2. No es cómo se empieza sino como se acaba.

Un ejemplo de esto fue mi proyecto de grupo de final de carrera, en aquellos tiempos en los que estudiaba Ingeniería Química, hace ya muchos años, pero del que me acuerdo como si fuera ayer. Era un proyecto que lo hacíamos entre seis personas y que duraba todo el curso, a lo largo del cual teníamos varias reuniones de seguimiento con un tutor que nos evaluaba. 

Capacidad de superación. Superación personal. Capacidad de resiliencia. Nos costó bastante aterrizar el tema del proyecto y para la primera reunión prácticamente solo teníamos claro el nombre del proyecto, pero no habíamos concretado mucho más (ni habíamos justificado la necesidad del proyecto, ni la ubicación, ni la posible rentabilidad…). Conclusión, llegamos allí con muchas, muchas lagunas… La evaluación de aquella primera reunión fue algo así como: “Esto es un desastre, el peor proyecto que me han presentado en años. Vosotros veréis…”. 

De aquella reunión salimos los seis con una cara de circunstancias tremenda, todavía lo recuerdo… 

Sin embargo, gracias a aquel “desastre”, nos pusimos a trabajar los seis y dar lo mejor de cada uno. La siguiente reunión el cambio fue radical (para bien), y a lo largo de los meses conseguimos que aquel proyecto (No os he dicho sobre qué era, ¿no?: Diseño de una planta industrial para el reciclado de papel para conseguir papel de alta calidad”) se convirtiera en uno de los mejores de aquel año. De hecho una de las principales empresas de papel reciclado en España se llegó a interesar por él, no os digo más.

Conclusión: No es cómo se empieza sino cómo se acaba.

Entre estos dos puntos, entre el principio y el final está tu actitud, tu capacidad de sobreponerte a la adversidad y dar lo mejor de ti mismo. 

Así que ahora que vamos a empezar este año nuevo, que puede ser que empiece con unas perspectivas inciertas o incluso malas, te sugiero que conectes con esa motivación intrínseca que va más allá del afuera, de todo lo que esté pasando a tu alrededor. Con tu capacidad de superar circunstancias complicadas, tu capacidad de resiliencia y de avanzar.

¿Practicamos? 

Y para esto te voy proponer un pequeño ejercicio para que conectes con todas aquello que a ti te activa y te motiva, para conectar con esa actitud de superación:

    1. Coge un papel y piensa en alguna cosa que empezara mal y luego fuera un éxito.
    2. Anota cinco actitudes que pusiste a funcionar para que conseguir que el resultado fuera diferente.
    3. Resume esas cinco cosas en cinco palabras.
    4. Escríbelas en papel pequeñito y guárdalas en tu cartera.
    5. Cuando tengas un mal día, busca ese papelito en tu cartera.

Recuerda que aquello que te ayudó una vez a activar tu capacidad de superación, es algo tuyo, de nadie más, y solo tienes que conectar con ello: con tu fuerza de voluntad, con tu confianza, con tu capacidad para pedir ayuda, tu simpatía, tu honestidad…

Confía y recuerda que entre el principio y el fin de una situación, está tu actitud y tu capacidad de superación.

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