Responsabilidad personal: ¿de qué quieres ser responsable?
La responsabilidad no consiste solamente en cumplir con aquello que los demás esperan de nosotros. También tiene que ver con reconocer aquello de lo que queremos hacernos cargo y con la manera en que respondemos ante lo que ocurre.
En este artículo quiero explorar la responsabilidad desde una perspectiva personal: qué significa ser responsable, qué relación tiene con la libertad y cómo podemos distinguir entre una responsabilidad elegida y una carga que hemos asumido sin darnos cuenta.
Responsabilidad y libertad: ¿elegimos aquello de lo que nos hacemos cargo?
No todas las responsabilidades se viven de la misma manera.
Hay responsabilidades que asumimos porque forman parte de un compromiso que hemos elegido y otras que sentimos como obligaciones impuestas.
Esto plantea una pregunta interesante: ¿qué ocurre cuando nos hacemos cargo de algo que nunca hemos elegido?
En ocasiones podemos terminar viviendo determinadas responsabilidades como una carga. No necesariamente porque aquello de lo que nos ocupamos no sea importante, sino porque no hemos reconocido nuestra capacidad de elegir cómo queremos relacionarnos con ello.
Revisar nuestras responsabilidades puede ayudarnos a distinguir entre aquello que realmente queremos asumir y aquello que estamos haciendo por inercia, por miedo o por las expectativas de otras personas.
¿Qué es la responsabilidad?
Podemos entender la responsabilidad como nuestra capacidad para responder ante aquello que ocurre utilizando los recursos de los que disponemos.
Desde esta perspectiva, ser responsable no significa tener siempre la respuesta correcta. Significa reconocer que nuestras decisiones, nuestras acciones y nuestra manera de responder tienen consecuencias.
La responsabilidad, por tanto, va más allá de un cargo o de una función. Podemos tener responsabilidades profesionales, familiares o personales, pero también podemos preguntarnos qué queremos asumir realmente como propio.
Responsabilidad y libertad: ¿elegimos aquello de lo que nos hacemos cargo?
No todas las responsabilidades se viven de la misma manera.
Hay responsabilidades que asumimos porque forman parte de un compromiso que hemos elegido y otras que sentimos como obligaciones impuestas.
Esto plantea una pregunta interesante: ¿qué ocurre cuando nos hacemos cargo de algo que nunca hemos elegido?
En ocasiones podemos terminar viviendo determinadas responsabilidades como una carga. No necesariamente porque aquello de lo que nos ocupamos no sea importante, sino porque no hemos reconocido nuestra capacidad de elegir cómo queremos relacionarnos con ello.
Revisar nuestras responsabilidades puede ayudarnos a distinguir entre aquello que realmente queremos asumir y aquello que estamos haciendo por inercia, por miedo o por las expectativas de otras personas.
¿De qué quieres ser responsable?
Puedes preguntarte:
- ¿De qué quiero hacerme cargo?
- ¿Qué responsabilidades he elegido conscientemente?
- ¿Cuáles estoy manteniendo por miedo, culpa o costumbre?
- ¿Qué responsabilidades quiero mantener y cuáles necesito revisar?
- ¿Cómo quiero responder ante las personas y situaciones que forman parte de mi vida?
Responsabilidad no significa controlarlo todo
Ser responsable no significa controlar todo lo que sucede.
Hay una diferencia importante entre hacernos cargo de nuestra respuesta y pretender controlar los acontecimientos, las decisiones de otras personas o los resultados.
Podemos elegir cómo actuar, qué límites establecer, qué conversaciones mantener o qué decisiones tomar. Pero no podemos controlar completamente cómo responderán los demás ni qué resultado tendrá cada decisión.
Asumir la responsabilidad también es elegir
Tomar conciencia de nuestras responsabilidades puede abrir un espacio de libertad: decidir qué queremos cuidar, qué queremos transformar y cómo queremos responder ante lo que nos sucede.
Quizá la pregunta no sea solamente “¿de qué soy responsable?”, sino también:
“¿de qué quiero ser responsable?”






